
En el reverso del folio cerrando con una omega acompañada de un texto en el que nos dice Emeterius, el miniaturista, que se encargo de terminar la obra que Magius al morir la había dejado inconclusa. Magius se había encargado de terminar la creación del más antiguo Comentario del Apocalipsis que se conserva y que también la pudo crear en dicho Scriptorium. También nos dice Emeterius que su maestro Magius fue enterrado en la torre tabarense alta y de piedra.
Con Emeterius trabaja en el Scriptorium representado también Senior, que cinco años más tarde volveremos a documentar realizando el Beato de Gerona con la monja Ende, en el mismo Scriptorium tabarense, para la historia del arte la primera mujer artista con obra firmada en la Península Ibérica, posiblemente monja del monasterio dúplice, y que de ella sólo sale esta frase "Ende pintrix et Di aiutrix frtr", "pintora y servidora de Dios".
La torre tabarense es sin duda una de las imágenes más famosas del arte prerrománico hispano. La torre, de cinco pisos, aparte del cuerpo de campanas, aparece representada en sección, como si fuese transparente, algunas distorsiones ópticas. Todas las estancias se asocian a la torre a causa del carácter fronterizo de la zona en el siglo X.
El conjunto tiene un carácter esquemático y simbólico donde el color posee un vigor expresionista con fondos heráldicos en las que las tintas juegan un papel decorativo. En la parte inferior de la torre hay un laberinto que declara la influencia árabe y también ratifica el carácter de la torre como defensiva. Un campanero en el lado derecho que toca las campanas, y en el movimiento ondulante de las cuerdas evoca el sonido de las campanas del monasterio.
Las imágenes que se pintan en el Scriptorium tabarense las podemos clasificar como un repertorio didáctico o de enseñanza. Nos narran los últimos días del mundo. Estas imágenes están impregnadas de un misticismo viril, una original y extraña visión del mundo, pintadas con fuertes colores, frecuentemente en bandas vibrantes de figuras humanas, animales, bestias fantásticas, ángeles, símbolos, plagas apocalípticas, creando un estilo antiestético en relación con el mundo clásico, que influyó en la pintura románica de toda Europa, Magius se anticipó casi dos siglos con su rigurosa fuerza expresiva.
Apocalipsis significa revelación y tiene connotaciones de catástrofe final, describiendo el final de los tiempos.
Estos Códices encarnan el estado no sólo artístico, sino también religioso y cultural del milenarismo español. En ellos se funden las aportaciones foráneas con poderosas raíces raciales, hincadas con fondos celtíberos, que se potencian ahora con las más exaltadas formas al estar sirviendo de expansión a anhelos apocalípticos. En estos Códices confluyen las notas comunes de orientalismo que se advierten en otros manuscritos del siglo X, pero los Beatos se muestran unificados por una situación espiritual propia de los monasterios españoles del momento.
La gran importancia de estos Códices llamados Beatos, es que por única vez en la historia, ha sido España la que ha concentrado artísticamente un estado general de todo Occidente.
Hay en el siglo X, en todo el Orbe Católico, una preocupación Apocalíptica: fue España la primera en sentir la necesidad de plasmar artísticamente estos ideales, puesto que los Apocalipsis ilustrados europeos carecen de la terribilidad misteriosa que tienen los virtuosos artísticos españoles, y son los que conforman después, según sus cánones desmesurados, la figuración románica.
La falta de matizaciones de luces y sombras ha creado en estas imágenes el mejor ejemplo de expresionismo.