
Dentro de este intervalo de tiempo que el cenobio de Tábara estuvo en funcionamiento, se copiaron en este lugar los tres códices iluminados más importantes de la Alta Edad, llamados Beatos.
Los textos que se copiaron en el Scriptorium de San Salvador de Tábara, son unos documentos con un valor histórico y artístico.
En cuanto al valor histórico se afirma que hubo un monje llamado Beato que a finales del siglo VIII participó activamente en la disputa adopcionista contra el hereje Elipando arzobispo de Toledo, siendo todavía esta ciudad zona musulmana, sostuvo que Jesucristo era hijo de Dios, no por naturaleza, sino por adopción.
Beato de Liebana utilizará los Comentarios del Apocalipsis para ratificar la naturaleza divina de Cristo. Posiblemente este monje aprovecho unos textos que posiblemente procedan de Ticonio, autor de unos de los más antiguos Comentarios al Apocalipsis conocidos, que vivió en el norte de África durante la segunda mitad del siglo IV. Parece que la copia de Beato fue tan fiel que ahora se reconstruyen, a través de tal copia, partes de los escritos de Ticonio desaparecidas.
Con estas explicaciones resaltamos la influencia del África cristiana, reconocida en la España visigoda.
Así, a estos textos se les llaman por extensión del nombre del creador "Beatos", no se conservan los originales, y gracias al trabajo que se realizó en el Scriptorium de San Salvador de Tábara podemos decir que el primer ejemplar conservado se hizo en este cenobio, el Beato de Morgan, fechado en el año 945.
En cuanto al valor artístico es inigualable e innumerable, gracias a estos Códices que se crean en este monasterio, sabemos que hubo una tradición de copia e iluminación de esta clase de texto, la cual hemos perdido. También, podemos decir, que además de los Comentarios del Apocalipsis, se incluyen entre sus textos los Comentarios del Libro de Daniel del Antiguo Testamento, un Mapamundi de la época y la Pasión de Cristo.
A pesar de que el Beato de Tábara (970) ha perdido la mayoría de sus miniaturas, posee un espléndido Colofón con la imagen de una torre con Scriptorium la más antigua y completa del Alto Medievo europeo.
En él aparecen tres individuos en plena actividad escriturística: en el que el personaje de la derecha prepara los folios del códice cortando el pergamino con grandes tijeras, mientras que en la sala adyacente los otros dos escriben con el material de trabajo que en este caso es cálamo, caña cortada a bisel.