
La Villa de Tábara conserva grandes vestigios artísticos de una época dorada de la histórica Villa.
La historia de Tábara empieza a escribirse a partir del siglo VII, con el Reino Visigodo, su capital era Toledo pero no impidió que se hicieran grandes obras artísticas en todo el reino y gracias a estas obras podemos estimar su capacidad creadora.
Este momento histórico se conoce por textos escritos sobre obras ya desaparecidas que pertenecían a la parte sur del reino, que gran tiempo estuvo dominada por el mundo árabe y que ayudó a su destrucción, por eso son tan importantes las obras arquitectónicas que se construyeron en el norte del antiguo reino, mudas en cuando a documentación, pero con una gran calidad artística. Muchas de ellas servían de refugio a un emérita o anacoreta que se refugiaban en estas iglesias para crearse un ambiente totalmente espiritual, posiblemente el origen del centro monástico de San Salvador de Tábara fuera en origen un emeritorio.
Las guerras civiles visigodas ayudaron a la rápida conquista de la Península Ibérica por parte de los musulmanes, y la villa de Tábara fue un asentamiento musulmán, pero sólo se refleja en topónimos (nombres populares de los accidentes geográficos de un lugar).
Alfonso III en el 901 reconquista el Norte del río Duero, se nombra Rey Astur-Leones, y con ayuda del obispo de León San Froilán, se encarga de repoblar el reino de León, y en esta Villa funda un Cenobio o Monasterio con monjes y monjas (dúplice) y laicos traídos del sur. La placa de consagración que hoy conservamos embutida en el pórtico de la iglesia nos da una valiosa información careciendo de documentación escrita, este monasterio tendrá la advocación a San Salvador y el abad fundador fue Arandisclo que algunos historiadores relacionan este nombre con otros cenobios del valle del Tera. Todo el conjunto de nuevos habitantes de la zona dicen las crónicas que suman seiscientos. Un número muy elevado para la población de la época.
Es probable que el monasterio de San Salvador fuera destruido por las razias de Almanzor en el 988 cuando los musulmanes saquearon las tierras entre Zamora y León e incendiaron los ricos cenobios de Eslonza y Sahagún.
La restauración sería lenta y prácticamente de nueva planta, como parece razonable, que la actual iglesia de Santa María de Tábara, consagrada en 1137, se ubica sobre las trazas del viejo complejo monacal de San Salvador.